DATOS BIOGRÁFICOS DEL PINTOR JUAN MIRASIERRAS

Juan Mirasierras Cicujano nace en Madrid el 10 de enero de 1921. Hijo de un destacado orfebre, desde muy niño siente vocación por la pintura.

Entre 1927 y 1931 reside en Córdoba, donde Julio Romero de Torres le regala su primera caja de pinturas.

               

En esta ciudad, en el museo de Bellas Artes, existe una paleta de pintor, cincelada en plata, con el retrato del artista cordobés y diversas alegorías a su personalidad, que en su memoria y homenaje realizó D. Julio Mirasierras, padre de Juan.

De nuevo en Madrid, pronto abandona el colegio de los Padres Salesianos para entrar como aprendiz de D. Luis Gordillo, pintor de la casa Herraiz y conocedor excepcional de los estilos y técnicas antiguas, que le instruye en los conocimientos del oficio y primeras nociones de arte. Empieza a colaborar en los cuadros que realiza su maestro y a pintar también, alguno suyo.

Entre 1933 y 1936 asiste como alumno a la Escuela Central de Artes y Oficios y tiene como profesores a D. José Lapayese, D. Enrique Martínez Cubells y D. Marceliano Santamaría.

En 1934 presenta unos dibujos a un concurso nacional infantil que se celebra en el Ateneo de Madrid, organizado por "Agrupación Artística Castro Gil". Es premiado y se le selecciona para exposiciones internacionales que se celebrarían posteriormente en New York y Moscú. guache/papel 27 x 35 cm

En 1935 tiene su primer encargo "remunerado": una pareja de bodegones que le pide un marchante.

En 1936 continua en el taller de D.Luis Gordillo, pero imposible sustraerse al ambiente de esa época. Su querido hermano mayor Julio se incorpora a una unidad militar y Juan sin más, se marcha con él, quiere acompañarle, vivir aquella guerra "incivil" (que "con el no iba") y dibujar, siempre dibujar...  y dibujando estaba cuando el comandante le descubre (pues era menor) se asombra y le dice: "Te pego una hostia que te mando con tu madre”; unos días después  le llama el comandante, Juan piensa que le va a dar la h...  pero en su lugar le ha traído pinturas y bloc, con la condición de pintar fuera de lugares de peligro. Al regresar a Madrid el batallón, el comandante le amenaza de nuevo ¡no quiero volver a verte!... y  así fue. El batallón vuelve al frente, Juan acompaña a su hermano sólo hasta el cuartel, se abrazan y  despiden, desgraciadamente no vuelve a verle más...  su hermano Julio murió en un combate.  

En 1939 su padre empieza a "reorganizar" su pequeño taller y Juan colabora con él durante bastante tiempo, pero alternando con la pintura, a la que ha decidido dedicarse totalmente. Transcurre el tiempo y sin duda, algo cansado de ver que su hijo coopera pero no se integra al taller, D. Julio decide un día forzar la situación planteando el dilema de "integración o pintura". Juan se decide por la pintura, comenzando una incómoda y nada fácil etapa que se ilumina algún tiempo después con la visita del viejo marchante que le hizo su primer encargo en 1935, sugiriéndole esta vez pintar miniaturas sobre marfil. Es preciso ganar algún dinero y acepta, aunque este género de pintura nunca entro en sus cálculos. Como miniaturista comienza una nueva y larga etapa; tiene que hacer muchos ensayos hasta "inventar su técnica"; no encuentra maestros ni bibliografía para orientarse; los museos y lugares que poseen colecciones están cerrados; es una época dura y difícil. Finalmente domina el género y llega a alcanzar una gran estimación, pero en el momento de mayor auge, queriendo salvar su sentido de la libertad como pintor y evadirse de una casi irremediable clasificación y encasillamiento, abandona este camino. La miniatura apareció por azar, no por vocación, aunque al dedicarse a ella pone empeño y amor. Realizó numerosos retratos, composiciones originales y algunas reproducciones de obras clásicas.  

                                                                                                            

En la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1945 se monta una vitrina con varias miniaturas suyas. En 1948 realiza una exposición en Madrid (Sala Kebos) con gran éxito que le confirma entre los mejores miniaturistas españoles. Es entonces cuando decide abandonar la dedicación a la miniatura. En 1949 el Ministerio de Asuntos Exteriores, -Dirección General de Relaciones Culturales- solicita su obra para una exposición en Paris y Munich. Su nombre está registrado como "uno de los buenos miniaturistas españoles" en el libro antológico "LA MINIATURA-RETRATO EN ESPAÑA" escrito y compuesto por él critico de arte D. Mariano Tomás y editado en 1953 por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

1949. Realiza su primera exposición de óleos en Madrid, (Sala Dardo). Participa en una colectiva en la Sala Vilches y manda al Salón de Otoño de Madrid siendo su aportación destacada por la crítica y ponderada como "excelente" por el crítico Camón Aznar.

1951. Expone de nuevo en la Sala Dardo.

1952. Expone en la nueva Galería Los Sótanos, de Madrid. Participa en la Nacional de Bellas Artes. Hace un viaje de  estudios por Francia y parte de Suiza.

1953. Primer premio "Concurso Nacional
de Bellas Artes (Linares) 

óleo/lienzo 100 x 85 cm

1953. Invitado por la Galería Vilches, su obra participa en exposiciones itinerantes por Hispanoamérica.

1954. Expone en Palma de Mallorca, en Galerías Costa y en el Círculo de Bellas Artes. Obtiene el Primer Premio en   el Concurso Nacional de Bellas Artes de Linares.    

 

1955. Primer premio "Gran Premio
Diputación de Barcelona" 
 

óleo/lienzo 100 x 85 cm

 

1955. Obtiene medalla de plata en el IV Concurso Nacional de Pintura, de Alicante. Participa en la III Bienal Hispanoamericana de Arte.

1956. Medalla de Plata en el V Concurso Nacional de Pintura, de Alicante. Premiado en el Concurso Nacional "Gran   Premio Diputación de Barcelona". Participa en el V Salón de Otoño, de Sevilla.

1957. La Nacional de Bellas Artes de este año iba a ser, bien a pesar suyo, su última exhibición pública.

Efectivamente, a partir de esta fecha, el artista viaja, estudia y, sobre todo, pinta sin parar. Los encargos se suceden. Realiza numerosos retratos. Y vende prácticamente todo lo que pinta. Además, llega el momento en que se le solicita desde el extranjero y la mayor parte de su obra sale para fuera, sobre todo a Estados Unidos, donde un marchante le pide cada vez mas cuadros. Por otra parte, buscando nuevas salidas a su inquietud artística, instala una mufla y se pone a estudiar concienzudamente la difícil técnica del esmalte. Durante varios años y sin dejar por ello la pintura al óleo, se dedica afanosamente a asimilar esta nueva forma de expresión pictórica, llegando a dominarla por completo. "El hecho de que sus obras fueron a parar a las más prestigiosas colecciones nacionales y extranjeras basta para demostrar el grado de perfección al que había llegado". (De un artículo de J.M. Janssens.)

Hay obras suyas en la Diputación de Barcelona; Museo de Bellas Artes, de Linares; Palacio del Pardo (Madrid); Palacio Real de Laeken, Bruselas (Bélgica); colecciones y propiedades privadas en España; Francia; Suiza; Inglaterra; Estados Unidos de América; Canadá; Argentina; Méjico; Venezuela; Chile; Puerto Rico; Cuba; Colombia y otros. Los Hoteles Carlton, de Madrid y Gran Delfín, de Benidorm, poseen una numerosa colección de estudios y pinturas suyas.

Entre los retratos que ha realizado figuran los de:

D. Francisco Franco Bahamonde y su esposa Dª Carmen Polo de Franco; Marqueses de Villaverde y sus hijos; Marqueses de Garcillan y Condes de Monroy y sus hijos; madre del conde de Montarco; Marquesa de Zurgena; Condesa de Isla; hijas de los Condes de Benahavis –Marta y Cristina-; familia de Ambrúster; Sra. e hijos de D. Gregorio de Velasco; Sra. e hijos de D. Mariano Jiménez Díaz; D. José M. Aycuens, Sra. e hijos; D. Luis Araujo Costa; Dª Elena Arvanitidi de Ransay; D. Carlos Marqueríe; Sra. e hijos de D. Pablo Eguinoa; Sra. e hijas del Dr. Antoli Candela; Sra. del Dr. Cano; Sra. de D. Joaquín Bau; Sra. del Dr. Muñoz Calero; Sra. de D. Eugenio Lostau; Sra. de Villamil; Sra. e hijos de Lorenzo; Mariemma; Sra. de D. Fernando Larrea; Sra. de Fernández Rivera; Sra. Vda. de Barbarosa; Sres de Pelayo; Sres. de Maldonado; Sra. Vda. de Usera; Dr. Muñoz del Rio; Sra. e hijos de Martín Sanz; Sres. de Muñoz; Sra. de Novales; Sra. de Jiménez; Sra. e hijas de Gayá; Sra. Dña. Daniela González, Vda. de Pastor; D. M. Longares, Sra. e hijos; Sra. de Galicia; Sir Oliver; Sir Eric Readel; Sra. de Giralt; D. J. Luis Ballve; Sra. Vda. de Ribas; Sra. e hijo del Dr. Cross; Dr. Iranzo; D. Antonio Iglesias; Dr. D. Francisco García Gallego; Excmo. Dr. D. Francisco Gordillo; Sra. Dña. Julia Olmos; Dña. Rosario Salazar de Cueto, Sra. de Molina, D. Luis; Sra. Dña. Julia Mirasierras de Cabezas; Sr. D. Pedro Cabezas; Srtas: Marta y Sandra Cabezas Mirasierras; Srtas. Marina Brú; Cristina Chavarri; Maravillas Domecq; Luisa Cano; Mª del Carmen Maseda; Lilian da Costa; Lourdes Mendaro; Matilde Figueroa; Helena y Sara Alvarez Miranda, etc...  Y numerosos retratos infantiles.

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EXPOSICIONES INDIVIDUALES Y COLECTIVAS DE JUAN MIRASIERRAS

1934. Concurso Nacional Infantil, (Ateneo de Madrid)

1937. Concurso del Ejercito del Centro, (Madrid)

1945. Nacional de Bellas Artes, (Madrid)

1948. Sala Kebos, (Madrid). Pinacoteca, (Barcelona)

1949. Institutos de España en Paris y Munich, invitado por la Dirección General de Relaciones Culturales. Sala Dardo, (Madrid). Galería Vilches, (Madrid) Salón de Otoño, (Madrid)

1950. Nacional de Bellas Artes. Invitado por Galerías Vilches, en Venezuela, Argentina Uruguay Chile, Puerto Rico.

1951. Sala Dardo, (Madrid). Galería Biosca, (Madrid) "Concurso de Bodegones".

1952. Galería Los Sótanos, (Madrid)

1953. Salón de Otoño, (Palma de Mallorca)

1954. Galería Costa, (Palma de Mallorca. Círculo de Bellas Artes, (Palma de Mallorca). Concurso Nacional de Linares. Bienal de Arte Hispanoamericano.

1955. Concurso Nacional, de Alicante. Nacional de Bellas Artes. Concurso Nacional de Pintura

1956. Gran Premio Diputación de Barcelona. Concurso Nacional de Alicante. Salón de Otoño, de Sevilla.

1957. Nacional de Bellas Artes, de Madrid.

1960. En Jeanmarie Gallery, (New York), obra en permanencia desde este año.

1973. Galería de Arte de la C.A.A., (Oviedo)

1974. Galería de Arte de la C.A.P., (Benidorm). Aula Adsuára, (Castellón)

1976. Galería de Arte de la C.A.A., (Oviedo, Gijón y Avilés)

1977. Galería d’Art Decostyle, (Gante-Bélgica)

1978. Sala Rembrant, (Madrid)

1979. Instituto de España en Londres.

1980. Canning House de Londres.

1981. Casa de España, (Tokyo-Japón)

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 ALGUNAS OPINIONES SOBRE SU OBRA

- En Junio de 1949 “Sala Dardo”:

Luis Gil Fillol, (Crítico de Arte y Miembro de Patronato del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid) en "Luna y Sol" - Madrid:

"... Juan Mirasierras, miniaturista excepcional, de fino dibujo y elegante pincelada, poseedor de una técnica que no es solo paciencia y limpieza, sino sabiduría y sensibilidad, se nos reveló a última hora como fuerte pintor al óleo... 

...Me atrevo a decir que en Juan Mirasierras alienta un pintor de auténtico genio. Composiciones como las dos tituladas "Maternidad" y "Niño jugando" y retratos como los de D. Luis Araujo Costa y Dña. Maria Luisa Rivas, le acreditan de buen concepto artístico, buen gusto y buen oficio, las tres cosas necesarias para alcanzar altura.

Mirasierras está francamente en la línea moderna; en esa línea contemporánea que tal vez pudo parecer exótica al principio, aunque es bien española, pues nació en nuestro Goya... Pero Mirasierras no es "uno más" ni "uno de tantos"; con una técnica personal que en nada recuerda la del Mirasierras miniaturista, aunque tampoco esta recordaba la corriente de los miniaturistas, puede enorgullecerse de tener en el arte moderno español un sitio propio...

Mirasierras, pintor sensible como pocos, los acordes cromáticos dominan sobre los demás medios de expresión...

...Como en la "Maternidad", o "Niño jugando" o la cabecita de niña, o el autorretrato, la mayoría de los treinta cuadros de este pintor, donde asoma, aun en los menos importantes un gesto varonil, de valentía, en armonioso maridaje con ternuras y delicadezas de poeta. Pintura la suya de mucha sensibilidad, tiene potencia y vigor de dibujante y colorista, aunque conozca la rima y metro de los versos..."                                                                

José Camon Aznar, (Crítico de Arte. Catedrático de la Teoría de la Literatura y de las Artes en la Universidad de Salamanca) en ABC - Madrid:

"...Se está afianzando una manera entre algunos jóvenes pintores madrileños que constituye ya una característica de escuela... La pasta pictórica es empleada con espátula y una coloración cremosa de blancos y grises matizados, con grumos que difuminan contornos y luces y producen los más delicados y contenidos efectos... Nos sugiere este comentario la exposición de Juan Mirasierras en Sala Dardo, a través de cuyas obras advertimos a un pintor con dotes poco comunes en la reproducción de las calidades precisas de los objetos..." 

Julio Trenas,  en "Juventud" - Madrid:

"Nos encontramos ante un pintor perfectamente encajado en esa modernísima escuela, -llena de raíces españolas y transpirada de ciertas influencias francesas- puesta en vigencia y moda por unos cuantos plásticos señeros adelantados en las filas de la joven pintura española.

En la obra de Juan Mirasierras no solo campea el dominio plástico absoluto en manejo de materia y recursos de taller, sino "el buen gusto". Delicadeza casi musical en los acordes cromáticos sabiamente buscados; complacencia en la acumulación de objetos suficientes para brindar alma a un ambiente; he aquí las virtudes anotadas en una primera mirada.

Luego, detenidamente vamos viendo la cantidad de pintor que hay bajo esa sensación amable, discreta y musical. Los recursos de pasta, funden, esponjan o chispean en el zarpazo de la espátula en estos lienzos soberanamente conseguidos.

Temas en completa variación de gamas se nos dan aquí: desde el asunto o composición -preferentemente en el tema maternidad- al retrato, el bodegón y el paisaje..."

Mariano Tomás, en "Madrid" - Madrid:

"Juan Mirasierras, el miniaturista cuya obra hemos alabado repetidas veces, ha evolucionado en su arte... Dichosos los inquietos porque ellos avanzarán en su camino. Entre los lienzos que expone Mirasierras en Sala Dardo, podemos señalar varios que son un avance en relación a cuanto, salido de sus manos, habíamos contemplado antes; así sus dos "Maternidades"; de uno de ellos se desprende una emoción acongojada en la ternura con que la madre abraza a la niña que tiene en su regazo, y en el otro, esa emoción es mas optimista y risueña... Otro gran paso hacia adelante en su arte de retratista es el lienzo en que copia la figura de D. Luis Araujo Costa. Nos sorprende también con algún buen paisaje, pues no le conocíamos como pintor de este género; y nos agrada, ya con menor sorpresa, en casi todos los bodegones que exhibe...

Federico Galindo "Rufo Velázquez", en "Dígame" - Madrid:

"...Los lienzos de Mirasierras, como de plumas son. De tierna pasta y palpitantes calidades. Contened la respiración junto a ellos, sino, se disgregarán como la espuma. De puntillas y sin que cruja la madera hay que acercarse a verlos. Entonces se advertirá como el pintor compone con ritmo, dibuja con precisión y pinta con gracia... Resumen siempre de un espíritu claro y luminoso..."

En " Alcázar" - Madrid:

"... En la actual exposición en Sala Dardo, Juan Mirasierras refrenda unos méritos ya reconocidos y se ratifica la personalidad y sensibilidad de este artista..."

En Julio de 1949 "Sala Dardo":

 J. Guillot Carratalá, en "Las Provincias" - Valencia:

"...Juan Mirasierras aporta una nueva emoción pictórica. El caso de este joven pintor es que sabíamos que cultivaba magistralmente la miniatura en marfil, pero en Sala Dardo, de Madrid, nos ha sorprendido con una colección de oleos, que por su calidad hemos de destacar aquí... Buena escuela la que inspiro su inteligencia artística. Tras las emulaciones posteriores que haya podido tener Goya, en la pintura de Mirasierras, encuentro una nueva emoción colorista que me lleva a pensar en la pintura moderna creada por nuestra notable juventud... Verdad, bondad, belleza... Si resumen estas tres ideas lo bellos de las obras de Juan Mirasierras, no cabe duda alguna de que la maestría ha de observarse de antemano... Es la unidad de acción que resuelve las partes integrantes en una solo facturación de armonía sutil, fina y elegante al mismo tiempo...

...Dentro de esta sensibilidad estética, entre los pintores que hemos aludido (Francisco Arias, Juan Antonio Morales, Isaac Diez Pardo, Eduardo Vicente, Amparo Palacios, Pedro de Valencia, Francisco Lozano...) Mirasierras es más correcto en el dibujo y más realista que todos ellos... 

Mirasierras no es impresionista; sin embargo, su pintura suelta y airosa, pero sujeta y mantenedora del dibujo da la emoción de impresionismo. Su corrección tanto en el bodegón, como en el retrato, tiene un corte clásico digno de admirar. Sus maternidades con la fuerza de los volúmenes de las cosas y de las figuras, imprimen un sentimiento profundo y un tanto sublime. De lo sublime a dicho Saint Marc, que lo define en la expresión breve de lo mas magnifico que hay en el alma. A Mirasierras se le puede aplicar este aforismo...

Podemos presentarle como un nuevo valor de la presente pintura española, que presagia una  nueva emoción pictórica agradable y amena, por su colorido extraordinario..." 

- En Septiembre de 1949 "Sala Dardo":

 En la revista "Ciudad de los muchachos" - Madrid:

"... El joven pintor Juan Mirasierras, a pesar de su juventud, alcanza ya la madurez en el arte... Son notables sus óleos por la perfección clásica de sus líneas, la entonación discreta de colores y la sencillez de sus figuras. En los retratos observamos naturalidad y elegancia, a pesar del empaque artístico que en ellos se nota. Son dignos de destacar sus bodegones, por su colorido fresco y luminoso... Y son bellas sus miniaturas, en las que la figura se cuida en extremo y las telas cobran transparencias exquisitas..."

- En Noviembre de 1951 "Sala Dardo":

Escribía el ilustre Crítico de Arte, Luis Gil Fillol, (Crítico de Arte y Miembro de Patronato del Museo de Arte Contemporáneo de Madrid): 

"Mirasierras:

Parece un nombre simbólico, alegre y luminoso.

Entre la hojarasca de tanta Exposición personal, el barullo de la Bienal Hispanoamericana, la proximidad, no menos embarullada, de la Nacional, el Concurso Anual de Bellas Artes y la eterna disputa, ahora agudizada, entre el arte figurativo y el de imaginación, la pintura realista y la abstracta, la tradición y la revolución, no es nada fácil atraer la mirada hacia un artista limpio, que sin estridencias ni alharacas, sin publicidad ni padrinos, por su propio pie, sigue el camino que le traza su vocación.

Ya es bastante ir por el Arte a solas y con voluntad, cuando la mayoría camina a tientas, con muletas prestadas, de la mano de lazarillos eventuales, a empujones de camaradas de café o deslumbrado por los focos cambiantes de la oportunidad. ¡Ya es bastante!.... Pero en Juan Mirasierras no es sólo eso lo plausible.

En su formación artística hay genuina solera española. Solera en el doble sentido arquitectónico y enológico; como viga maestra, en aquél; como madre de vinos, en éste. Solera quiere decir sostén, en uno y otro caso.

Y así es la fina pintura de Mirasierras (tampoco fina significa delgada, entiéndase por exquisita, suave, excelente, de buenos modales). Con toda su nerviosa modernidad, esta pintura trepidante de color y serena de fondo, se apoya en la dimensión nacional tan amplia y varia que cabe en ella desde la perfecta armonía de Velázquez, a la frenética genialidad de Goya; desde el Greco, místico y hondo, a Rosales, romántico y sentimental.

Ahora bien; Mirasierras ha conformado su espíritu en nuestra tradición pictórica; pero no se ha dejado ganar por las maneras frías y matemáticas de quienes se consideran legitimistas por el sólo hecho de vivir a la antigua. Mirasierras, pintor del siglo XX, tiene alas, ímpetu y decisión. No podía, aunque hubiera porfiado, quedarse en la cómoda explanada de las imitaciones, caminante del Arte -más que viajero- sigue su ruta, como he dicho; sólo, con su propia responsabilidad, lleno de ilusión y de afán; iluminado –esto también- por aquella luz que aún nos llega del siglo XVII. Lo que no le impide mirar hacia delante y a la altura (mira-sierras), de cara al horizonte, sin detenerse ni volver el rostro".

Mariano Tomás en "Madrid" - Madrid:

"...Juan Mirasierras, cuyas primeras obras expuestas en una sala madrileña se limitaron a la miniatura con estilo justo y delicioso, que alabamos en aquella ocasión, nos muestra ahora, en el Salón Dardo una serie de óleos cuya técnica vigorosa se aparta del minucioso punteado de la miniatura y nos descubre un pintor original sin extravagancias y realista sin amaneramientos. Porque este es mayor acierto de Mirasierras; no sigue una escuela determinada y se abre su camino con criterio propio.

En los retratos traslada el gesto muy humano del modelo y las luces que cercan la figura, así como el color y los flexibles pliegues de las ropas, de modo sucinto y veraz a la vez; las carnes están moldeadas sin detenimientos extremos, pero acusando diestramente planos y volúmenes; buen ejemplo es su cuadro de un desnudo de fino dibujo y encarnación perfecta, que supera al impresionismo, deteniéndose deliberadamente antes de llegar a un realismo preciosista... En los lienzos de flores y bodegones encontramos una variedad de temas y estilos, delicado y transparente en aquellas, vigorosos en estos, en todos los casos dominando la luz y la forma. Pero el lienzo de esta exposición que más nos complace y ante el que nos hemos detenido más largamente, es un paisaje que titula "Tierras de Ayllón"; en primer lugar, por la calidad del mismo, y luego porque no conocíamos a Mirasierras como paisajista. Es una extensión inmensa de llanura castellana en que la lejanía, las distancias y las luces, gradualmente diversas, están conseguidas con verdadera maestría.

Nos alegra extraordinariamente y es una fiesta para nosotros encontrar un pintor joven que aún con un deseo de renovación, no descoyunta las figuras, ni tampoco el dibujo, ni salpica de colores arbitrarios el lienzo con intención de hacerse pasar por genio... Mirasierras es artista por vocación y antes de presentarse como pintor, aprendió a serlo..."

M. Sánchez Camargo,. en  "Radio Nacional" -Madrid:

"...Una de las  últimas exposiciones que más resonancia ha tenido en el eco de la crítica, ha sido la del pintor Juan Mirasierras, joven artista que ha aunado en feliz alianza el concepto tradicional con las nuevas corrientes estéticas. De los géneros que con fortuna cultiva Mirasierras, sobresale el del retrato, que exige en lógica y general aceptación, una obligatoriedad que tiene que salvar el artista para, además de sujetarse al parecido, crear el concepto pictórico que de fundamento y sostén a la realización. En este difícil aspecto, Juan Mirasierras ha unido el conocimiento técnico y la sensibilidad, y su obra determinada, como todo el conjunto, corresponde a un pintor que, conocedor del oficio, es capaz de ejecutar un cuadro que responde a una fidelidad y es a la vez portador de un mensaje al espectador..."

José Camon Aznar, (Crítico de Arte. Catedrático de la Teoría de la Literatura y de las Artes en la Universidad de Salamanca) en ABC - Madrid:

"...La técnica de Juan Mirasierras en esta exhibición de Sala Dardo, rinde sus mejores frutos en los retratos infantiles, donde se adecuan tema y oficio, y en algunos interiores que también encuentran su mejor expresión en esta pintura de tan aplacadas entonaciones...

Federico Galindo "Rufo Velázquez",  en "Dígame" - Madrid:

"... Nos agrada la pintura de Juan Mirasierras por dos cosas: por la delicadez de su color y la sencillez de sus recursos. El artista, de una clara serenidad de espíritu, lo lleva a sus lienzos, que se destacan por el equilibrio de su composición lo limpio de su dicción. Porque la paleta de Mirasierras es de una limpidez muy grata..."

- Octubre 1952, "Galería Los Sótanos":

Mariano Tomás, en "Madrid" - Madrid:

Juan Mirasierras avanza hacia una personalidad bien definida que no recibe influjo de ningún otro artista conocido. Es una pintura la suya de toque leve, de matices nítidos, casi frágiles, como cristalinos y sin embargo, el dibujo está perfectamente conseguido, aún en aquellas obras en que pudiera parecer de más difícil empeño, como en su "Desnudo de niña". No se encuentra reiteración en ninguno de sus momentos, la figura ha surgido fluida, graciosa, iluminada.  Tampoco vemos arrepentimientos en sus otras obras, y sus lienzos nos dan una sensación casi inmaterial. Buen paisajista, no se limita a esta faceta, y su pintura recoge todos los motivos, desde el bodegón al retrato; aquí esta esa cabeza de Maienma, de un sereno dibujo, de una expresión iluminada. 

Entre los nuevos pintores nos agrada encontrar uno que, buscando un arte nuevo, no dé en la pirueta y en la extravagancia y Mirasierras es un pintor serio que no sigue caminos hollados...

Antonio Cobos, (Crítico de arte, Decano de A.E.C.A. -Asociación Española de Críticos de Arte-) en "Ya" - Madrid:

"...Juan Mirasierras presenta un variado conjunto de óleos. Dibuja con facilidad... En "Mujer dormida" es brillante el color. Sueltos y fáciles destacan "Gallinero" y "Cuadra", y sobre todos, "niño tocando la armónica...". 

"Juan Gich, en "Alcázar" - Madrid:

"...Juan Mirasierras ofrece una visión del paisaje de la Sierra en una serie de cuadros tratados con el color distribuido en grandes manchas, con pinceladas breves y concisas. Es una interpretación en el que el paisaje esta como ausente, y solo se insinúa en una síntesis trazada con gran rapidez... Exhibe unos retratos buenos, llenos de gracia y soltura..."

- Noviembre de 1952, "Galería Los Sótanos":

José Camón Aznar,  (Crítico de Arte. Catedrático de la Teoría de la Literatura y de las Artes en la Universidad de Salamanca) escribía en ABC" - Madrid:

"...La pintura de Juan Mirasierras convierte la delgadez de sus entonaciones y de sus planos en una virtud... En las figuras de niños consigue tímidas armonías, una rosada candidez que se aviene muy bien con esta temática... En esta exposición, los lienzos más atractivos son los paisajes, particularmente rozados y simples, de fugaz impresión y tintas flotantes...

- Abril de 1954, "Galerías Costa y Circulo de Bellas Artes" - Palma de Mallorca:

M. Ramírez, en "La última hora" - Mallorca:

"El adocenamiento, la vulgaridad y hasta la chabacanería se han adueñado de la vida actual en tan lamentables proporciones y sobre todo en los sectores del arte que cuando en nuestra marcha tropezamos con un oasis de señorío, de exquisitez y de finura, respiramos con verdadero ese delicioso perfume que exhalan las cosas bellas y de reconocido buen gusto. Juan Mirasierras es el autor de ese oasis... Tiene una pintura correcta y fina, llena de exquisiteces, y traduce sus sentimientos con una sencillez y una simplicidad de medios, que encanta su contemplación, tranquiliza y eleva el espíritu su obra en general"...

G.C. en "Diario de Mallorca" - Palma de Mallorca:  

"...Juan Mirasierras presenta una bella colección de retratos, de evidente elegancia. En la síntesis acusa una influencia goyesca. El Color-leve y perfectamente armonizado- introduce en sus telas un factor de importancia que realza el aspecto suntuoso de su temática... En los retratos infantiles está, a nuestro juicio, lo mejor de su labor artística. En los paisajes de Guadarrama, nos muestra una nueva y muy interesante faceta reveladora de finas percepciones y de un delicado frescor narrativo, resuelto con levedad de materia de color, con exquisita sensibilidad..."

Gafim, en "Baleares" - Palma de Mallorca: 

"...Juan Mirasierras, excelente pintor tiene una paleta rica en grises y un buen gusto innato... Ha asimilado perfectamente al Goya de los niños,  -gris perlino- de las "majas", de la seda y el nácar pintados a media voz..."

P. Crespi, en "Radio, Mallorca" - Palma de Mallorca:

"...Quedan las Galerías de Arte, durante la presente quincena vinculadas a dos nombres: Santasusagna y Mirasierras dos muestras que no debemos poner en parangón y sí colocarlas en testera de nuestro comentario. Dos pinturas en las cuales no se nota nada  anodino ni falto de expresión. Se busca la belleza por diferente pendiente. Habla las dos al alma, llamando a la inteligencia y al buen gusto, a la sensibilidad y la armonía que rigen siempre en esas obras en que los artistas saben el terreno que pisan y lo pisan fuertemente, cara a lo que nunca cede paso a la extravagancia, finura hasta en los desnudos. Pureza en las caras y visión perfecta en los acordes cromáticos en todo momento..."  

- Septiembre de 1955:

Juan Martínez de Úbeda,  (Poeta y crítico de Arte de la Revista "Linares"):

"...Mirasierras, en plena juventud es un maestro, y nos sorprende su postura, porque generalmente los jóvenes actuales se dedican a soñar sin crear, a destruir sin aportar "eso" que de tarde en tarde traen los genios. En Mirasierras hay un pintor con mucha obra, con mucha labor que participa de lo glorioso, de lo antiguo y de lo avanzado,  de lo de hoy. Está en una línea francamente acta para ser llamado "actual", sin catalogarlo entre los que intentan esconder su impotencia bajo la máscara de un modernismo que no es abstracción ni surrealismo, ni nada que valga la pena de ser considerado con seriedad. Nos seduce su credo estético, por lo que ambiciona, por lo que busca a través de la bruma actual. Su "desnudo de las zapatillas rojas" - 1er premio XIII Concurso Nacional- puede constituir una síntesis de la obra pictórica de Juan Mirasierras: era, ¿recordáis?, una adolescente desnuda, un cuadro indiscutible por su nobleza, por su gracia, por su sencillez, por la delicada expresión de inocencia con que ha sabido animar al modelo. En toda la obra de Mirasierras se da la gracia, la nobleza, el ángel y ha de ser atrevido el tema, - como en ese desnudo- y su pincel será un perfecto auxiliar del artista que ve "con ojos puros". Mirasierras, por que sí, vierte en torno a él una esencia poética, y la obra que brota de las manos creadoras esta llena de esa esencia, de esa poesía que le hace, no de ayer ni de hoy, sino de siempre. Cuanto hemos visto de Mirasierras limita con una ternura inexplicable. Y esto es la personalidad: vivir en la obra, ser un poco Dios en la creación de cada hora" 

- En Noviembre de 1973, Galería de la Obra Social y Cultural de la Caja de Ahorros de Asturias: 

 J. M. Janssens-Van de Velde:

"Después de un voluntario ostracismo de varios años, atendiendo los encargos y pedidos de dentro y de fuera de las fronteras, he aquí, que Juan Mirasierras ha tomado la acertada determinación de hacer un alto en el camino y dedicarse de lleno a preparar su reaparición como expositor.

Por lo que se refiere a su pintura tiene un sello específico, muy "sui generis". Apartada de cualquier Escuela o tendencia, es a la vez indudablemente moderna, actual y, por otra parte, busca sus raíces en lo más hondo del sentir pictórico secular español.

Domina tanto el dibujo como el color, huye del encasillamiento, abordando los más diversos temas y géneros... Nada más mirar sus cuadros, uno se da perfectamente cuenta que en lo que cree firmemente Mirasierras es en la misma pintura, y que ama la pintura por encima de todo, siendo su obra la de un pintor que se entrega por completo y con fervor, por medio místico, medio sensual, al puro gozo de pintar..." 

José Antonio Cepeda, (Crítico de Arte del Diario "Región" de Oviedo):

"...Juan Mirasierras es, sin duda, un pintor que no solo conoce el oficio, cosa importante, sino que emociona al espectador por el camino difícil de la luz, el color y el dibujo... Domina del modo más amplio y profundo lo que significa el dibujo,  pero su paleta, perfectamente entonada, posee como el mágico secreto de una pintura irreprochable... Sus pescadores, sus paisajes, sus campesinos y vagabundos, sus niños y ancianos, su retrato de una chica -su hija-, que me parece excelente, demuestran que Mirasierras pisa firme en cuanto a un entendimiento de los hombres y las cosas... Ese cuadro de una anciana con un niño, que es, en mi opinión, uno de los mejores cuadros que se han expuesto, desde hace muchos años, en la región asturiana... Mirasierras, en estos momentos, es un maestro y un pintor en plenitud. La escala cromática que se refleja en sus lienzos nunca resulta llamativa o fácil; pinta con severidad, exigiéndose mucho..."

J. Villa Pastur, (Crítico de Arte del Diario "La Voz de Asturias"): 

"...En esta exposición de Juan Mirasierras nos encontramos con la obra de un pintor que domina perfectamente su oficio, de muy diversos motivos, con predominio del paisaje y la figura humana. La seguridad del dibujo, abarcador y sintético a la vez y cierto lirismo en la entonación general, justa en las valoraciones tonales, y armonizada en una activa correlación de grises, señalan las notas salientes de su pintura. En sus cuadros la sencillez y claridad compositiva aparece superpuesta a una indudable solidez constructiva, vigorosa en las referencias aparenciales y en las difuminaciones lumínicas, conseguida en todos los casos con factura ágil y espontánea. De ahí la limpieza de la materia y esa fidelidad ambiental que encontramos en sus cuadros.

Sus paisajes nos muestran una ajustada "atmósfera plástica" en la que se funden y matizan las manchas, descubriéndonos una sorprendente riqueza de amarillos dorados en este; una atinada y sugerente conjugación de ocres y violetas en aquel... Igual ocurre con sus "figuras", exactamente envueltas, y captadas con dinámico sentido pictural, estrictas en su grafismo e impecables en su persuasiva entonación..."  

- En Noviembre de 1974, Galeria de Arte de la C.A.P. (Benidorm). Aula Adsuára, (Castellón):

Gonzalo Puerto, en "Mediterráneo" - Castellón:

"... El pintor Juan Mirasierras domina el dibujo admirablemente y ello le permite encajar y estructurar cualquier tema; sabe tratar la figura con maestría singular. Es un artista limpio, sin estridencias, que tiene gran sensibilidad y profundos conocimientos técnicos. Su pintura es exquisita, serena y con un lirismo encantador al que contribuye esa luz maravillosa y la justa valoración en los tonos. Hay armonía en su obra, delicada ternura y fuerza a la vez; clara idea y solidez en la composición. Es un pintor con personalidad, pulcro e irreprochable, que exige mucho y huye del encasillamiento y la especialización, abordando y consiguiendo con maestría todos los temas...

"Chirlandaio, (Crítico de la Revista "Obra" - Castellón):

"... Pintor de renombre, hemos de reconocer que Juan Mirasierras hace honor a su fama. Figurativo eminentemente, en los dibujos, los desnudos, los paisajes, las composiciones, los cuadros de figuras, a cada uno otorga un tratamiento y cromática de modo distinto, dejando ver siempre en el trasfondo el reflejo de su impronta y su personalidad..."

E. Trillo de Cáceres, -Benidorm:

"...Juan Mirasierras es un pintor nato, que llega a lo recóndito. Ver lo que no ven los demás y luego plasmarlo, es sólo para los elegidos..."  

- En Marzo de 1976, Galería de la Obra Social y Cultural de la Caja de Ahorros de Asturias:

J. M. Janssens-Van de Velde, (escribió en el Diario "La Nueva España" - Oviedo): 

"...Mirasierras no dudo en poner su empeño en consolidar y profundizar su conocimiento de Asturias. Durante un largo periodo de tiempo su única labor fue esta; no solo disfruto sino que padeció lo suyo. Efectivamente, si como es sabido, se trata de un pintor que domina la técnica o el "oficio" a la perfección, se trata también de un artista de verdad,  lo cual implica que sea muy exigente para consigo mismo a la hora de pintar, aplicando a cada cuadro el tratamiento idóneo, requerido por el tema. Este rigor artístico, su afán de ahondamiento, se hace patente en toda la obra de Juan Mirasierras..."

J. Villa Pastur, (Crítico de Arte del Diario "La Voz de Asturias" - Oviedo):

"Resulta frecuente que pintores de renombre al enfrentarse con nuestros paisajes, tan matizados de color por su abundante vegetación, y por su especial estructura geológica, se sienten subyugados por ellos; por las bellezas que encierran, y por las dificultades pictóricas que ofrecen, derivadas esas dificultades de su densa atmósfera y de sus continuos cambios de luz. Son bastantes, sin embargo, los que fracasaron en el deseo de llevar esos paisajes a sus lienzos. Otro, como ocurrió con Castor Plasencia o con Robles a finales del pasado siglo, o como ocurre actualmente con Alvaro Delgado, Martínez Novillo, Agustín Río, Arjona, etc., han coronado con éxito el empeño. Entre estos últimos tenemos que situar, desde ahora, el nombre de Juan Mirasierras.

Mirasierras es un pintor -un buen pintor- al que conocimos hace unos años. Nos agradó entonces, su modo de hacer, de sólidos anclajes profesionales, y su peculiar visión de nuestras cosas. Desde esa fecha Mirasierras ha recorrido varias veces nuestra provincia, habituando su pupila a las constantes climáticas características de su abigarrada geografía. Fruto de dichos viajes son los cuadros que nos muestra, exactos de "ambiente asturiano", y precisos en la resumida y dinámica descripción de cuantos elementos expresivos conforman esa geografía. Sus hallazgos más certeros, a nuestro gusto, aparecen en los "paisajes puros" -valles, riscos, acantilados... - por la ágil factura con que están realizados, por la plasticidad conseguida con un hábil uso de los medios tonos y por el alusivo contenido formal de las manchas, justas siempre de materia. No cabe duda de que Juan Mirasierras ha sabido "mirar" y captar con auténtica veracidad pictórica, los ingredientes más expresivos y significativos de nuestra región.

José Antonio Cepeda, en "Radio Asturias" - Oviedo:

"... Asturias pictóricamente entendida a través de sus paisajes y de sus criaturas humanas. La  pintura de Mirasierras nos lleva, de inmediato, a reflexionar sobre la pluralidad de una tierra asturiana que posee unas cualidades -tanto telúricas como humanas- en las que el pintor, sin ser de nacencia astur, a penetrado en unas esencialidades que obligan, por fuerza, a los propios de cada lugar, a ensoñarse con lo que ven habitualmente. Este pluralismo de Asturias interpretado por Juan Mirasierras, es como la plataforma que, partiendo de un concepto estético conduce a sugerencias de todo orden. Por lo pronto, a sugerencias culturales... Nos ha hecho pensar y preguntarnos: ¿no habrá llegado la hora de profundizar en un tema capital, como el de los lazos que unen culturalmente a un pueblo?, ¿existen, en Asturias, tales lazos?. Mirasierras a través de su pintura nos plantea el asunto..."

José Antonio Cepeda, (Crítico de Arte escribió en el Diario "Región" - Oviedo):

"Hablando de Mirasierras, dije en anterior ocasión que emociona al espectador por el camino difícil de la luz, el color y el dibujo...  Sus cuadros continúan emocionando. Vibra en ellos, paisajísticamente, toda la imponderable riqueza de una Asturias que se expresa desde el mar Cantábrico a las cimas del Pontón y Tarna, de Pajares a Ventana, de Leitariegos y la Garganta que es llave de los tres Oscos.

Los verdes de Mirasierras son jugosos o secos, azulados o violeta, entre plateados y dorados... Y la mar, esa mar que nunca es monótona o igual, que posee merced a la paleta y la mano de Mirasierras una serie de facetas que la convierten en algo totalmente original. ¿Es así Asturias? Asturias, por ser plural, es de muchas formas.

Y en ellas crea y se recrea el pintor hasta llevar a uno al preciso concepto intelectual unas veces y sentimental otras. Porque Juan Mirasierras sabe que una pintura formalmente intelectual no basta para manifestar todo lo que encierra el pensamiento del pintor...

Alvaro Delgado me dijo que Asturias era negra, y posiblemente no le falte razón si profundizamos en su interpretación subjetiva. Pero hay más, mucho más en una Asturias que guarda estéticas sorpresas en cada recodo del camino. Y Juan Mirasierras así lo entiende al ofrecernos una Asturias que se hace literaria y humana en El Fontan, o exigentemente pictórica por la llamada montaña de Luarca. Pero es preciso añadir un detalle al hablar de Mirasierras: el que toca de cerca a las figuras que se enredan en sus paisajes. Figuras de gran contenido humano, figuras absortas y en movimiento, que también pertenecen a una Asturias que no es fácil de definir psicológicamente..."

Luis Suárez,  en el Diario "Región" - Oviedo:

"...Salvo raras excepciones, la Asturias de las veladas y nostálgicas cumbres azules, la de los atardeceres violeta y los tostados bosques otoñales a los que sirve de contrapunto el verde jugoso de las praderías y la geométrica arquitectura de los hórreos pardos, ha sido coto cerrado para los pintores "de acá"... De los otros, sólo de tarde en tarde, uno u otro artista de más allá de Pajares, cautivado con el encanto de Asturias, lucho con su paleta y sus pinceles, se domó asimismo hasta conseguir penetrarse del ambiente, del encanto y cromatismo del paisaje, y venció. A esta estirpe pertenece Juan Mirasierras, su pintura, producto de esa difícil doma de que hablamos, es sin duda, Asturias. Y sus hombres "son" también Asturias... Toda la crítica ha coincidido al juzgar la estupenda calidad de la obra de Mirasierras..."

J. Villa Pastur, ( Crítico de Arte del Diario "La Voz de Asturias" - Oviedo):

"...Oleos, temples, ceras, pasteles y acuarelas... Juan Mirasierras es un pintor de amplio oficio que maneja con estupendo garbo en todos los campos de la pintura. Sus paisajes tienen ambiente y color sueltos de factura y exactos de materia... La presencia de la figura humana, admirablemente inmersa en la unidad plástica de la composición, realza los singulares valores espirituales de esos paisajes. En las composiciones la destreza dibujística del pintor se trasluce en las sincopadas plenitudes aparenciales de las formas, y en la solidez con que aparecen "plantadas" las figuras, tanto en sus movimientos como en sus reposos.  Su sentido cromático se descubre en todos sus cuadros, atemperado a los determinismos ambientales impuestos por los escenarios elegidos, y por las necesidades orgánicas de las escenas representadas. Es un "pintor largo" holgado de recursos profesionales, que maneja con gran destreza, de sólidos y eficaces maneras de hacer: un excelente pintor..."

- En Abril de 1976: Galería de Arte de la C.A.A., (Oviedo, Gijón y Avilés):

Pepe Galiana, en "La Voz de Avilés" - Avilés: 

"... La obra de Mirasierras es la de un artista de robusta trabazón técnica, de un practicante de la pintura en múltiples y felices andaduras... Una serie de cuadros representativos de un periodo de la pintura ejemplarmente adicta a lo figurativo, con un fondo poético y matizadas calidades. No llevan las pinturas de Mirasierras marchamo de buscador de modernismos ya un poco trasnochados y en tantas y tantas oportunidades trocados en estériles intentos. Fiel a sí mismo sigue una línea que se nos antoja encaminada hacia meta bien afincada en el suelo del arte, alentadas sus obras con un sentimiento que trasciende del hondo de sus cuadros... Por último señalemos con auténtico gozo entre los felices aciertos, esas seis aguadas, que hacen de obertura de esta exposición. Estos "guaches" que poseen nervio, elaboración vivaz y docta, son toda una lección de pintura..."

- En Abril de 1977, Galería d'Art Decostyle (Gante-Bélgica):

Kontakt – Deze Week, (Gante – Bélgica):

"...La obra de Juan Mirasierras, de gran dominio técnico y del oficio se destaca como la de un pintor tradicional y vinculado con el pueblo, atraído por el trabajo de los hombres del campo y por los tipos humanos que uno puede encontrar en la calle. Ella nos parece como una alabanza a la, generalmente, olvidada belleza que puede encontrarse en la vida habitual del pueblo llano. También en sus paisajes, cuando se acerca más a la naturaleza, la presencia del hombre es parte importante en el cuadro..."

- En Noviembre-Diciembre de 1978, Galería de Arte Rembrant - Madrid:

El Pintor Mirasierras, madrileño que expone en la "Sala Rembrant" - ausente de las exposiciones de Madrid, hace un poco más de un cuarto de siglo- es uno de los pocos artistas que ha subido silenciosamente los escalones del éxito. - Interés real, menciones y premios de honor- encargos de Jefes de Estado -personalidades- coleccionistas, etc., una fama a nivel internacional, que con humildad y modestia ha ido alcanzando a través del mensaje de su pintura.

El camino hacia la fama es largo y no discurre sobre un lecho de rosas: el que demuestra poseer talento ve como todas sus creaciones desaparecen irremisiblemente entre el anonimato y de coleccionistas.

¡¡Son muchos los llamados y pocos los elegidos!!. No cabe la menor duda que esta frase es aplicable al mundo del arte.

Es imposible descifrar en pocas palabras y de modo exacto la obra de Mirasierras: baste decir que sus cuadros quieren ser el mundo y el mundo son sus cuadros. 

La Galeria rindiendo tributo a este pintor, expresa públicamente su criterio amparada por otros muchos de reconocida solvencia en el arte.

José Camón Aznar, (Crítico de Arte. Catedrático de la Teoría de la Literatura y de las Artes en la Universidad de Salamanca) - Madrid:

"En 1949, comentando la obra de Juan Mirasierras, escribí que ella mostraba una gran técnica, con tonos matizados que reflejaban, de manera veraz y realista, la naturaleza de las cosas. Ello se ha afianzado en el curso de su producción artística, vigorizándose en el realismo de sus formas y en la plasticidad de los valores tonales. Su arte, más corpulento, se ha incorporado a la tradición de la escuela española. Y es esta plasticidad y gradación de sus tonos, lo que da a su arte su auténtica personalidad..."

  Antonio Cobos, (Crítico de arte, Decano de A.E.C.A. -Asociación Española de Críticos de Arte-), escribió en el Diario "Ya"- Madrid):

"El rotundo y concienzudo pintor madrileño, Juan Mirasierras, después de más de veinte años de alejamiento del mundo exposicional madrileño, presenta un extenso y vario conjunto de su obra.

Y es gozoso él poder constatar que aquella su pintura de ayer, sincera e irreprochable, se mantiene con su prístino frescor en sus obras de última hora.

Categorizado como pintor completo hace muchos años,  las creaciones de Mirasierras, entrañables y humanísticas, concuerdan plenamente con los conceptos estéticos de un artista independiente, ansioso de plasmar los avatares del hombre concreto y real que somos: una meta que le forzó a la expresión figurativa con marginación de planteamientos esotéricos. Juan Mirasierras tiene un venero inagotable, temáticamente, en el cotidiano vivir de las gentes y en la naturaleza viva de su entorno, y lo mismo cuando bucea en el interior de los seres que apresa en los lienzos este gran retratista, como cuando se enfrenta con el infinito, en serenísimos paisajes, Mirasierras busca la intemporalidad de la obra bien hecha..."

Conchita de Kindelán Madrid:

"...Después de varios años de no exponer en Madrid, muestra ahora sus obras este gran artista. Calificado así por la crítica, sus merecidos galardones y años de estudios y de consagración. Dominando el dibujo y el color, que mezcla y suaviza con excelente sabiduría, maneja la espátula y el pincel, de los que posee todas las técnicas y secretos. Realista y sin amaneramientos, trata con sencillez y simplicidad lo que sus ojos ven y su espíritu adivina, poniendo en ello, una nota de gran calidad. Guaches, acuarelas, oil-pastel, todo surge de su mano con maestría y espontaneidad. Sus figuras, paisajes y retratos, vasta temática y completa, acreditan su escuela y personalidad, incorporándolo ya a la tradición de la buena pintura española..."

- En Noviembre 1989, Antonio Cobos, (Crítico de arte, Decano de A.E.C.A. -Asociación Española de Críticos de Arte-):

"Es en verdad sorprendente y también gozoso, el hecho de que puedan existir hoy en día, artistas capaces de mantener inconmovibles sus convicciones estéticas -en razón de su tecnicismo y también por la Gracia de Dios- cuando el aire que se respira en el ámbito artístico, está, a todas luces enrarecido, cuando la crítica de arte ha tenido que inventarse una jerga "sui géneris", para poder comentar supuestas creaciones pictóricas ininteligibles o "feistas", y cuando muchos pintores, tan dotados como medrosos, se obstinan en ocultar en sus creaciones, el buen dibujo que les fue reglado por los dioses.

Uno de los casos más representativos de dicha incorruptibilidad es el del singular artista Juan Mirasierras, que ha sabido mantener la lozanía de su refinada pintura, en sus creaciones más recientes.

Decíamos en una ocasión exposicional precedente que este exquisito artista, buscaba la intemporalidad para su pintura por el simplicísimo camino "dorsiano" de la "obra bien hecha". Ahora transcurridos veinte años desde aquella ocasión tendríamos que hacer una puntualización; la intemporalidad en la obra de Mirasierras, es "un hecho" que se ha producido, al margen y por encima de sus propias deliberaciones e intencionalidades.

Juan Mirasierras, congénitamente superdotado, culto e hipersensible, ha sido también un artista enterizo y férreamente tenaz dispuesto siempre a ocupar lugares de preeminencia, en todas y cada una de las parcelas de la creación artística, en las que quiso integrarse a lo largo de su existencia. Prueba rotunda de ello es que, cuando se dedicó al retratismo sobre placas de marfil, fue considerado como el número uno del siglo XX, dentro de "La miniatura-retrato" de España. Y más adelante, fue proclamado, como el artista más importante de Europa, dentro del "retratismo esmáltico".

Ahora bien, éstas parcelas de la creación pictórica, eran harto estrechas para un artista con el poderío expresivo y técnico de Juan Mirasierras. Por eso se adentró en el terreno de la gran pintura, categorizando su firma con insólita presteza, como paisajista sensible, convincente y veraz pintor de interiores y de escenas costumbristas, y sobre todo como un espléndido retratista, capaz de plasmar en los lienzos la belleza espiritual femenina, y la inocente ternura de los niños.

Toda la vida artística de este singular artista, discurrió en torno a la problemática del hombre; y esa es la razón de ser de su retratismo. Y por ello también, en muchos de sus paisajes, ostenta el protagonismo una entrañable tipología humana; y cuando no es así, actúa al menos de contrapunto.

Entre los años cincuenta y setenta, retrató Mirasierras a los más altos personajes estatales y de la alta sociedad española. Fueron centenares los retratos importantes que realizó; en una época en la que también brillaron entre otros, Agustín Segura, Mosquera y Carrilero.

Juan Mirasierras asumió, para su pintura límpida y tersa, aquella lección inmarcesible de sencillez y veracidad, que impartió el pintor más grande del mundo, de todos los tiempos: Don Diego de Silva y Velázquez.

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Juan Mirasierras 

Mi obra, en cuanto a concepciones, sistemas, escuelas o tendencias la considero independiente y consecuente con mi pensamiento y actitud como hombre de este tiempo, tan avasalladoramente alienante.

Entiendo el Arte, fundamentalmente, como expresión y comunicación humana de formas y caminos infinitos, y sus fuentes, nuestro mundo y nuestras vidas en él.

Por el camino de lo imaginativo o fantástico, idealismos, expresionismos, constructivismos diversos, algunos importantes destructivismos, etc., se han logrado obras hermosas como tales, pero la gran mayoría nos dicen poco de nosotros, del hombre real y concreto que  somos. O nos adormecen con bellos decorativismos, con mundos melifluos o exacerban nuestras angustias, o quedan en fríos, sutiles y complicados juegos cerebrales. En buena medida actúan como estupefacientes, nos enajenan, impiden que nos veamos a nosotros mismos, que nos reconozcamos y conozcamos sería y profundamente, que nos estimemos y hallemos nuestro propio lugar, el de todos, en el universo...

Estos son, solo apuntados, algunos de los motivos que, en la medida que nuestra parte intelectual participa en lo que hacemos, me determinaron por una forma de expresión figurativa, sin planteamientos esotéricos ni desmelenamientos de ninguna clase, ansioso solo de aprehender dentro de las formas naturales su latido vital.

Las ciencias en general y la filosofía intentan explicarnos el fenómeno que llamamos Universo y Vida. Al Arte quizá compete la Esencia; al menos para mi inclinación y entendimiento constituye el móvil y objetivo principal de mi dedicación artística, pese a los estrechos límites de mis posibilidades.

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mail de Juan Mirasierras contestando a su nieto Thom, sobre su pintura                                                                                 

From: juan mirasierras

Sent: Sunday, August 16, 2009 2:12 AM

To: Thom

Querido Thom

Me preguntabas sobre la pintura mía, te puedo decir como respuesta a ello “definir la propia pintura no es fácil”. El lenguaje en la expresión de un pintor es, y debe ser, su pintura; sus palabras pueden ser.... otra cosa, pero en atención a tu solicitud intentaré explicar algo.

Para que se entienda de una manera directa y sencilla yo diría que mi pintura es figurativa, realista y equilibrada en lo formal y externo, y en lo interno sensible a cuanto signifique vida. Al menos aspira apasionadamente a serlo.

Tendencia?. Me considero independiente en cuanto a tendencias, escuelas o sistemas. Me inspiro en la naturaleza y en la vida; trato de aprehender su esencia y expresarme luego por medio de la pintura, en un lenguaje tan directo y sencillo como me sea posible.

Naturalmente, es evidente que la naturaleza-ambiente de la región en que se vive nos influye e imprime sus caracteres, esto se manifiesta en todo: personas, animales, plantas,... los artistas no son una excepción, por el contrario, en los auténticos, a través de su obra se pueden registrar los matices más sutiles y peculiares de la localidad. Pero este es un influjo natural y rebasa, creo yo, lo que normalmente se entiende por escuela: una manera común de plantearse y de hacer...

Efectivamente toda mi vida consagrada a la pintura, aunque en el trascurso de ella no todo ha sido de color de rosa. Jamás imagine ser otra cosa que pintor, y aquí estoy todavía soñando colores.

Por lo que se refiere a las facetas del arte pictórico, veo el mundo, la creación, como la gran obra de arte y la gran escuela; me maravilla y me interesa todo en él y aunque sé de mis limites no soy capaz de sujetarme a un solo aspecto.

En cuanto al estilo comprendo a la gran versatilidad actual, tan mal entendida y por lo general tan mal y tendenciosamente explicada. Me han interesado siempre las manifestaciones artísticas, sus ideas, sus realizaciones y las razones profundas que las originan, trato de entender en medio de la gran Babel(1) de nuestro tiempo. Descarto de antemano la posibilidad de sustraerse a su influjo y sé, a costa de la propia angustia, lo duro que resulta no identificarse con él, pero no le niego. Junto con todos los que lo vivimos, pese a todo, en él me reconozco y quiero entenderlo, para encontrar “tu sitio” en medio de tan gran confusión ¡qué difícil!.

Hoy después de bastantes años de caminar con apasionado afán, pero sin precipitaciones, reconozco y siento que las motivaciones ondas que me sostienen son, esencialmente, las mismas que me enrolaron en la Pintura cuando era un crío, pero consolidadas y enriquecidas por el curso de mi tiempo interior y exterior...

Mi obra es bastante extensa y está muy repartida, hay una gran laguna, de la que apenas conservo nada, la mayor parte de la obra de este periodo esta principalmente en América. Lo demás con una importante parcela de retratos está instalado en colecciones y propiedades particulares. He pintado muchos retratos. En realidad todo lo que pinto creo que es retrato de algo y si se me apura, diría que toda la pintura es retrato. El retrato en sí mismo es un género importante y noble y el hecho de que hace algún tiempo me haya evadido de el, obedece a dos razones muy simples, un poco de fatiga y miedo de que no me permitiera hacer otra cosa. El retrato como pintura contiene potencialmente una gran categoría artística, pero en la practica, salvo raras excepciones se convierte en otra cosa, aun cuando en muchos casos conserve estimables calidades pictóricas. El cliente suele buscar un determinado tipo de retrato y el artista y su obra no es lo que importa, queda de algún modo condicionado por la demanda del cliente. El pacto puede ser rentable pero no suele ser lo mejor para el arte.

Un artista siente frecuentemente la necesidad de pintar mas cosas de aquellas en las que “la fama” le ha encasillado, y si quiere satisfacer esa necesidad tiene que romper el cerco y si es preciso disponerse a pagar su tributo es decir renunciar.

Y eso es todo, pero no quiero terminar sin hacer constar que mi actividad en este campo me ha proporcionado grandes satisfacciones artísticas y humanas y que, sin duda alguna aún no he pintado mis últimos retratos.

Un abrazo y todo el cariño de tu abuelo Juan

 

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(1) La Torre de Babel es una construcción mencionada en la Biblia. Según se narra en el capítulo 11 del Génesis.
los hombres pretendían, con la construcción de esta torre, alcanzar el Cielo.

 

 

La Torre de Babel, pintura al óleo sobre lienzo de Pieter Brueghel el Viejo

 

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